Los filtros de morosidad son una serie de registros o bases de datos en los que se incluye a las personas con deudas impagadas durante un determinado tiempo. La finalidad de estos registros es dotar al sistema financiero de una herramienta para conocer la situación de los clientes que solicitan una facilidad crediticia.
La consulta de estos filtros está restringida, es decir, no todo el mundo puede consultar los filtros de cualquier persona, únicamente se facilitan a los interesados (deudores) y a entidades registradas o con autorización previa del interesado.
¿Cuál es la finalidad de los filtros de morosidad? El fin último es mejorar el activo de las entidades financieras (el conjunto de préstamos, créditos, etc. Que conceden las entidades financieras) de forma que se mantenga saneado la totalidad del sistema financiero del país y se eviten, en la medida de lo posible, la existencia de grandes bolsas de préstamos impagados.
Hoy en día ante la existencia de un gran número de entidades, la falta de conexión entre ellas y la globalización que cada vez impera más, se hace necesario que las entidades financieras compartan este tipo de información. Imaginemos una persona que pide un préstamo en un banco y al cabo de los meses lo impaga. Esto supone, en principio, que dicho banco no le concederá más crédito y bloquearía financieramente a dicha persona mientras no pagase su deuda. Imaginemos ahora que dicha persona, con su préstamo impagado en el Banco A entra en el Banco B y solicita otro préstamo. Si no existieran los filtros de morosidad y el cliente ocultara la existencia del préstamo en el Banco A no tendría problemas para que el Banco B le concediera un nuevo préstamo. De igual forma podría impagar ese préstamo y dirigirse al Banco C para hacer exactamente lo mismo y podría seguir así hasta que no hubiera más entidades que visitar. En definitiva, si las entidades financieras se comportaran en este sentido como compartimentos estanco cada entidad sufriría un fraude similar que multiplicado por miles de fraudes similares supondría la pérdida de solvencia de las entidades y pondría en peligro la capacidad de crédito de todo el sistema financiero. Imposibilitando la concesión de préstamos a aquellos clientes que realmente fueran susceptibles de conceder créditos.
Los filtros de morosidad cubren esta falta de información y facilitan el saneamiento del sistema financiero al compartir información dobre los “malos clientes”.
¿Cuáles son los filtros de morosidad más importantes? Básicamente existen 3 filtros de morosidad fundamentales: RAI, ASNEF y CIRBE.
Expliquemos cada uno de ellos:
RAI: este filtro de morosidad indica los efectos aceptados (aquellos en los que el deudos ha aceptado la deuda) y que han resultado impagados.
ASNEF: se trata de otro filtro de morosidad que informa sobre los préstamos, créditos y remás facilidades crediticias que se encuentran en situación de morosidad.
CIRBE: en realidad este no es un filtro de morosidad propiamente dicho sino más bien es una información que facilita el Banco de España sobre el endeudamiento de una persona, física o jurídica, es decir, informa sobre los préstamos, créditos, leasing, etc que tiene en vigor una persona, independientemente de que éstos se encuentren impagados o al corriente de pago, informa de la totalidad de nuestro endeudamiento.
Básicamente este es toda la informacion que una entidad financiera necesita conocer de un cliente y que facilitan el resto de entidades ya que el resto de documentación para la decisión final es la que podemos aportar nosotros (nóminas, declaración de la renta, etc.) y con toda esta información la entidad financiera decidirá sobre la concesión o no de nuestros préstamos.